miércoles, 1 de mayo de 2013

Obras de teatro cortas para tres personajes

Este texto lo escribí para un taller contra las adicciones que se realizó en una empresa tequilera. Así que no se podía hablar tan mal del tequila por obvias razones. La empresa aboga por el consumo responsable del alcohol y no por la abstención total (estoy completamente de acuerdo con eso) así que a los puristas o a quien necesita hablar en contra de las adicciones quizá el texto no les sirva tanto.

En las tres obras cortas aparecen Rosy, Lupita  y el Psicólogo.





 ADICCIÓN AL ALCOHOL
de Tania Ruiz

Rosi está trabajando (buscar una actividad que se pueda hacer en el espacio donde se van a presentar las situaciones), está triste, observa a su alrededor para confirmar que está sola, saca una botella de su bolsa y le da un trago. Guarda la botella, pero de inmediato se arrepiente, la saca de nuevo y da otro trago, la guarda, intenta controlarse, pero no puede, la saca de nuevo, observa que no haya nadie y toma como desesperada. Mientras está tomando entra Lupita, Rosi no la ve.

Lupita: ¡Rosi Perez! 

Rosi: (esconde la botella tras su espalda, contesta con voz de quien empieza a sentir los efectos del alcohol) ¡Presente! Digo... ¿qué digo? ¿tengo que decir algo?

Lupita: ¡sí! Tiene que decirme qué es eso que trae en las manos

Rosi: (saca una mano, deja la otra atrás) ¡nada por aquí! (cambia la botella de mano) ¡nada por acá! Bueno un poquito de mugre nada más, pero en seguida me lavo las manos, voy al baño... (quiere salir)

Lupita: ¿cómo de que nada? Si vi la botella desde hace rato ¿no le parece que me subestima tratando de engañarme con ese truco tan antiguo?

Rosi: no supervisora, no trataba de engañarla, estaba haciendo magia, pero no me salió. Ahora si me disculpa, voy a continuar con mi trabajo.

Lupita: claro que no, no puede seguir trabajando en estas condiciones. Así como estás eres capaz de meterte a la cámara fría sólo para ver si puedes superar el caso del empleado que se tomó dos botellas escondido en la cámara fría y salió sin que nadie se diera cuenta que estaba borrachísimo.

Rosi: no, supervisora, un clásico como ese no se supera. Aunque es tentador pensar...

Lupita: nada, no vas a pensar nada, te vas a ir directo con el psicólogo. Te voy a dar un pase y le voy a marcar para que te atienda porque este es un caso urgente. ¡No puedes tomar tanto!

Rosi: uy que exagerada. (Lupita le da un papel) ¿Oiga y tengo que ir a las dos direcciones?

Lupita: ¿cuáles dos direcciones?

Rosi: a esta y esta (señala un papel inexistente)

Lupita: ¡ay, ya estás viendo doble! Mejor le llamo al psicólogo para que venga, no vaya a ser que te pase algo por el camino. (le llama al psicológo o le manda un mensaje)

Rosi: (se pone a llorar) ¡que buena es usted! ¡muchas gracias por preocuparse por mi! La aprecio tanto que voy a brindar por usted (saca la botella) ¡salud! (Lupita la detine)

Lupita: ¡no!

Rosi: ¡está bien pues! No brindo por usted, brindo por la vida, por el psicólogo, ¡salud!

Lupita: ¡qué no! ¡que este no es el momento ni el lugar!

Psicólogo: (llega corriendo) ¿Todo bien? ¿ella es la paciente? ¿cómo se encuentra?

Lupita: muchas gracias por llegar tan rápido, sí ella es la paciente, Rosy Peréz.

Rosy: mucho gusto doctor, ¿un tequilita?

Psicólogo: sí gracias... digo.. no, gracias. No tomo cuando trabajo.

Rosi: hace muy bien, yo tampoco voy a tomar cuando trabaje, pero ahorita no estoy trabajando así que puedo tomar a gusto, ¡salud!

Lupita: (la detiene de nuevo) ¡no! Por favor aquí no. Dame la botella, la voy a guardar y te la entrego a la salida.

Rosi: es mía! La pagué! No me la quite..

Lupita: no te la voy a quitar, sólo la voy a guardar mientras platicas con el psicólogo. (se va)

Rosi: me siento mal, no puedo respirar, estoy ansiosa... (comienza a temblar) estoy temblando... ¿qué me pasa? ¿me voy a morir? Traigan mi botella, por favor, sólo necesito un trago.

Psicólogo: no cabe duda, nos enfrentamos a una adicción al alcohol. Pero no se preocupe, podemos tratar esto de inmediato. Sólo necesito que se tranquilice, respire profundo... eso es inhale... exhale... inhale... exhale.... así. ¿Se siente mejor?

Rosi: no, me siento más mareada, así como cuando salgo de una fiesta y me da el aire en la cara ¿no le ha pasado? Mientras estás en la casa ni sientes nada, nomás te da el aire y ¡pum! Te sientes bien happy.

Psicólogo: ¡qué caray! Siéntese, no se me vaya a caer y menos a vomitar. A ver cuénteme, ¿desde cuándo comenzó su aficción por el alcohol?

Rosi: no es aficción, es veneración, es respeto, es amor por nuestra tierra. Mi papá me enseñó a sentirme orgullosa del tequila, de esta bebida que Dios le regaló a México para compensarlo por tanto sufrimiento.. ¿a poco a usted no le parece una delicia un trago de tequila?

Psicólogo: no pues sí. A mí me gusta el tequila derecho.

Rosi: ¿y ya probó la margarita de tamarindo, especialidad de la casa?

Psicólogo: no.

Rosi: no sabe de lo que se pierde, le voy a preparar una.

Psicólogo: muchas gracias, que ama... No! Regresemos a nuestro asunto y no me tiente con sus ofertas, ¿acostumbra beber en el trabajo?

Rosi: no, por supuesto que no. Sólo bebo antes de entrar, cuando voy al baño, en mi hora de comida y cuando salgo.

Psicólogo: ¿se da cuenta que es una adicta?

Rosi: esa palabra se oye muy fea, yo podré ser borracha, pero no adicta.

Psicólogo: Una adicción es una dependencia a una sustancia, actividad o relación que causa cierta satisfacción, es una actividad que no se puede controlar y que se vuelve compulsiva, como su adicción al alcohol en este caso.

Rosi: ¿y eso es malo?

Psicólogo: es peligroso porque puede poner en riesgo su trabajo, su calidad de vida o su relación de pareja.

Rosi: ¿cuál pareja? Si ni tengo, me dejó hace dos meses el desgraciado. Pero sabe qué, ya no lo extraño, estoy feliz de que se haya ido de mi vida (casi llorando porque está muy triste), lo único que lamento es que se haya llevado el carro, pero está mejor porque así puedo tomar mientras voy en el autobús.

Psicólogo: ¿antes de que la dejaran tomaba tanto?

Rosi: no tanto, si tomaba como todos en las fiestas, para divertirme. Oiga doctor ¿qué usted está en contra del tequila?

Psicólogo: para nada, no estoy a favor ni en contra sino todo lo contrario (rosi hace cara de que no entiende). Lo que quiero decir es que no le estoy diciendo que debe dejar de beber, a todos se nos antoja un tequilita de vez en cuando, sólo le digo que debe controlar su adicción y no dejar que su adicción la controle a usted. Mire, hay un momento indicado para tomar, un lugar adecuado y el trabajo no es el sitio ni el momento para esta actividad.

Rosi: ya lo sé, pero es la única manera en la que puedo olvidar a ese desgraciado.

Psicológo: ¡por supuesto que no! También lo puede olvidar asistiendo a terapia. Le voy a agendar una cita para que tratemos su problema, así olvidará al inombrable y podrá trabajar tan bien como antes, libre de adicciones y disfrutando el tequila en el momento adecuado y en la cantidad precisa.

Rosi: muchas gracias, doctor, que se me hace que me está devolviendo la fe en los hombres... oiga, usted no es feo... ¿quiere tomar unas margaritas de tamarindo conmigo?


FIN



SITUACIÓN 2


Lupita está en su oficina trabajando, se ve cansada, los ojos se le cierran, se está quedando dormida. Despierta, toma un vaso con agua y en lugar de tomarla se rocía un poco de agua en la cara para despertar. Se le cierran los ojos, saca una caja de pastillas de su bolsa y se toma una, se levanta da unos saltos para reanimarse, hace un gesto de que le duele la cabeza, saca otra caja de pastillas y se toma una para el dolor de cabeza, sigue trabajando. Toma el teléfono para hacer una llamada, pero se le cierran los ojos y se queda dormida. Entra Rosy, trata de despertarla sutilmente, pero no puede así que hace un ruido ensordecedor, Lupita se despierta asustada.

Lupita: ¡Ay! ¿qué pasó?

Rosy: perdón por despertarla, es que el jefe me encargó que viniera a ver si pasa algo porque dice que no contesta el teléfono.

Lupita: me quedé dormida y lo dejé descolgado, ahora mismo hablo con el licenciado. (parece que va a colgar, pero deja el teléfono descolgado y saca una caja de pastillas de su bolsa, está vacía, busca otra)

Rosy: ¿no le va a llamar al licenciado?

Lupita: sí, pero primero me voy a tomar una pastilla para que se me quite el sueño y otra para que se me quite el dolor de cabeza... (saca un paquete de pastillas y se toma como seis de un jalón)

Rosy: le van a hacer daño tantas pastillas

Lupita: no, para nada, son genéricas. Creo que ni siquiera tienen medicina para mí que son placebos porque no siento nada y eso que ya he tomado varias, pero no me hacen efecto.

Rosy: ¿varias? ¿cuántas son varias?

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