domingo, 2 de septiembre de 2012

Obra de teatro

Séptima parte de la obra de teatro "Entre Mujeres" de Santiago Moncada.
Parte 6 aquí
Parte 5 aquí
Parte 4 aquí
Parte 3 aquí
Parte 2 aquí
Parte 1 aquí




Luisa: al borde de los cincuenta estarás tú, fíjate, yo me niego a alcanzarte.
Hortencia: pero es la verdad, tienen esa edad. Para ustedes es la gran tragedia, pero para mí no fíjense, yo si soy feliz adora a mi marido y amis hijos. Vivo para ellos con principios morales en un hogar feliz.
Luisa: es una santa.
Amelia: mira que adorar a un marido es tener deseos de adorar a cualquier cosa.
Elena: toma (le sirve más champagne) te lo mereces. ¿Sigues pensando en irte?
Hortencia: no, me quedo.
Carlota: haces mal
Hortencia: puede, pero me quedo
Carlota: allá tú.
Luisa: bueno hablamos como mujeres a calzón quitado o seguimos hablando como exalumnas.
Elena: como mujeres mujeres. Lo prefiero
Amelia: Yo también.
Carlota: hay que tomar en cuenta que no todas somos iguales.
Luisa: eso es muy cierto, tú y yo, por ejemplo.
Carlota: no sabes que gusto me da que reconozcas la diferencia
Luisa: sin embargo todas estaremos de acuerdo que alcanzar con nuestra pareja, la que sea, una sacudida 10 en nuestra escala Richter es el mayor placer del mundo.
Carlota: alcanzar un 10 en una atmósfera tan vulgar como la tuya tienen mucho mérito.
Luisa: tu mérito es todavía mayor si logras alcanzar un 5 con tu sistema exclusivamente intelectual.
Carlota: ser intelectual es un defecto que padecemos algunas, en cambio tu forma de vida es una manera vulgar de subsistir.
Luisa: ¿entonces ya se levantó la veda, se puede disparar a cazar?
Carlota: tú lo estás deseando.
Luisa: ¡ay, pero me domino!
Carlota: pues no lo hagas Luisa estamos entre amigas.
Hortencia: ¿pero que nos pasa? de pronto empezamos a hacernos daño.
Elena: ¡ay no! despreocúpate. Entre mujeres podemos despedazarnos, pero jamás nos haremos daño.
Amelia: claro que no. Si estamos inmunizadas contra el veneno de nuestra propia especie.
Elena: volviendo a lo de antes, a mí el sexo sin cordialidad y sin mutuo respeto no me dice nada.
Luisa: pues a mí en la cama los hombres respetuosos me chocan, yo adoro a esos maleducados que no te piden permiso para nada, que te sorprenden.
Carlota: ¿todavía?
Elena: la base de la felicidad es la propia estimación compartir la vida dignamente con alguien.
Hortencia: exacto para mi también.
Amelia: de acuerdo, pero ¿con quién? porque ese es el problema.
Elena: pues si no lo encuentras también sé capaz de vivir sola dignamente.
Luisa: una mujer que vive sola vive en promiscuidad consigo misma. Bueno, pero ustedes siguen siendo las mismas santurronas de siempre, dándose golpes de pecho, enarbolando la penitencia y escondiéndose de sus pecados. Yo prefiero mi trabajo a tener un marido que te tiene en la casa, te encadena a un montón de hijos y te engaña cada vez que puede o se le antoja.
Hortencia: mi marido nunca me ha engañado, estoy segura.
Luisa: si es por convicción perfecto, si es por incompetencia lo siento por ti.
Carlota: en el colegio yo no soñaba con ser la amiguita alquilada de delincuentes respetables ni con maridos tranquilos como el tuyo o alcanzar un nivel de vida aceptable, como ustedes...
Amelia: aceptable dice la jovencita.
Carlota: yo siempre ambicioné con ser una gran escritora y estuve dispuesta a pagar lo que me pidieran.
Luisa: ja ja ja. Me permites que te responda ahora a lo de "amiguita alquilada"
Carlota: claro que sí.
Amelia: muchachas el momento para las agresiones dejenlo para después.
Hortencia: no, me estoy empezando a divertir mucho.
Elena: ¡ay Hortencia! ¿demasiadas burbujas?
Hortencia: en la escuela jugábamos a saltar la cuerda ahora resulta que vamos a saltar por los aires, ¡pum!
Elena: sabes qué, ya no te lo acabes, ya no tomes.
Hortencia: no, no, déjame. ¿Qué no querían que bebiera? pues ya lo estoy haciendo y me siento de lo mejor, primero que hable Amelia y después yo les diré lo que pienso de la felicidad, de los hombres y de ustedes.
Luisa: tengo verdadera curiodiad por saberlo.
Carlota: por qué no dejamos el tema, intercambiamos un beso en la mejilla y hasta los próximos 20 años.

Continua aquí

Rosa María Bianchi era ELENA, en la obra  "Entre mujeres"
Si este texto te gustó puedes hacer tres cosas:
1.- Comparte en tus redes sociales
2.- Deja tus comentarios
3.- Deja tu correo para que recibas las nuevas obras publicadas.

Entrada destacada

Obra de teatro para siete personajes

Esta obra de teatro para siete personajes se desarrolla en una funeraria. Es una obra sarcástica y fársica que critica la violencia desatada...